Pinchar la imagen para acceder a mi canal de Youtube donde ofrezco mis libros leídos completamente gratis.

En esta publicación adjunto el prólogo de mi último ensayo además de la tabla de contenidos y el capítulo 10 sobre los lobbies.
Capítulo 1- El poder: definición y formas de adquisición
Capítulo 2- El concepto de legitimidad
Capítulo 3- Corrupción
Capítulo 4- La ley y la legitimidad
Capítulo 5- La utopía del Estado de Derecho y la naturaleza humana
Capítulo 6. La guerra cognitiva
Capítulo 7. El imperialismo
Capítulo 8. Los servicios de inteligencia: poder opaco y riesgos de corrupción
Capítulo 9: El poder de las religiones institucionalizadas
Capítulo 10: Los lobbies
Capítulo 11: El poder de las potencias externas
Capítulo 12: Las bases biológicas del poder y los límites evolutivos de la democracia legítima
Conclusión General
BIBLIOGRAFÍA
Prólogo
Aclaración conceptual previa
Todo análisis riguroso sobre el poder y la corrupción requiere, como punto de partida, una aclaración de los conceptos fundamentales que se van a utilizar. Sin esta precisión previa, resulta difícil evitar generalizaciones o juicios morales poco fundamentados. Por esta razón, antes de entrar en el desarrollo del argumento, es necesario delimitar algunos términos clave.
El poder al que se refiere este ensayo es el poder social, entendido como la capacidad de un actor (individual o colectivo) de condicionar, influir o imponer de forma significativa el comportamiento, las decisiones o las circunstancias de otros actores en un contexto de interacción social, incluso cuando ese comportamiento contraviene sus preferencias iniciales. Este poder se ejerce en un marco de rivalidad, ya que distintos actores compiten por controlar recursos, posiciones o reglas que afectan la distribución de costes y beneficios en la vida colectiva.
Los fines del poder no son siempre idénticos. En algunos casos se persiguen victorias estratégicas concretas (control territorial, acceso a recursos o eliminación de rivales). En otros, el objetivo es más amplio: mantener o ampliar la propia capacidad de influir sobre las decisiones colectivas a lo largo del tiempo. Comprender esta diversidad de fines es necesario para analizar con precisión los mecanismos mediante los cuales el poder se adquiere, se ejerce y, eventualmente, se corrompe.
Otro concepto fundamental es el de legitimidad. Un poder puede ser efectivo sin ser legítimo, y puede ser legítimo sin ser plenamente efectivo. La legitimidad no se reduce a la legalidad formal ni a la mera aceptación social en un momento determinado. Su análisis requiere distinguir entre legitimidad de origen y legitimidad de ejercicio, así como entre sus distintas fuentes.
El término legitimidad es uno de los conceptos más importantes y debatidos en el análisis del poder. Una de las aportaciones más influyentes sigue siendo la de Max Weber, quien distinguió tres tipos puros de dominación legítima: la tradicional, la carismática y la racional-legal. Otra tradición fundamental sostiene que la legitimidad del poder político descansa en el consentimiento de los gobernados, idea expresada con claridad en la Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776.
Sin embargo, el consentimiento de los gobernados solo puede considerarse fuente de legitimidad cuando no ha sido obtenido mediante engaño sistemático y cuando el poder resultante no favorece de manera clara y persistente a unos pocos en perjuicio de la mayoría. Si los gobernados consienten un poder alcanzado mediante mentiras y que opera de forma sistemática en beneficio de una minoría a costa del interés general, nos encontramos ante una forma de corrupción. La corrupción, entendida como el uso del poder para obtener beneficios privados a expensas del interés general, es incompatible con la legitimidad sustantiva del poder.
Por esta razón, en este ensayo se adoptará la siguiente definición de trabajo:
La legitimidad se entiende como el grado en que el ejercicio del poder es percibido como justificado por aquellos sobre quienes se ejerce, ya sea por su origen, por sus procedimientos, por sus resultados o por su conformidad con normas compartidas. Esta legitimidad no es un atributo estático, sino una cualidad de relación dinámica que influye directamente en la estabilidad del poder y en los riesgos de corrupción.
Igualmente importante es precisar qué se entiende por corrupción. En este ensayo, la corrupción no se limita a la malversación de fondos públicos ni a conductas delictivas tipificadas. Se entiende como el uso del poder —público o privado— para obtener beneficios privados a expensas del interés general o de las reglas que deberían regir su ejercicio. Existen diferentes tipos de corrupción (menor, grave, sistémica), así como distintos niveles de riesgo según las condiciones institucionales, culturales y estructurales en las que opera el poder. Estos aspectos serán tratados con mayor profundidad en capítulos posteriores.
Finalmente, es necesario tener presente que la corrupción no es un fenómeno aleatorio ni exclusivamente moral. Existen riesgos reales de que el poder derive en comportamientos corruptos, y estos riesgos están influidos por factores como la concentración de poder, la falta de rendición de cuentas, la opacidad informativa, los incentivos perversos y la debilidad de las normas sociales que castigan el abuso. Identificar estos factores con claridad es uno de los objetivos centrales de este trabajo.
El presente ensayo parte de la convicción de que para comprender el fenómeno de la corrupción es necesario, en primer lugar, entender la lógica del poder y los mecanismos mediante los cuales se adquiere, se mantiene y se ejerce. Solo desde esta base conceptual es posible analizar con rigor cuándo y por qué el poder tiende a corromperse, y bajo qué condiciones puede mantenerse relativamente alejado de ese riesgo.
Este ensayo se distingue de otros trabajos sobre el poder y la corrupción en varios aspectos. En primer lugar, parte de una aclaración conceptual explícita de los términos fundamentales antes de entrar en el análisis. En segundo lugar, examina de forma sistemática las distintas modalidades mediante las cuales se adquiere y se mantiene el poder —desde la guerra cinética tradicional hasta las formas contemporáneas de guerra híbrida, de información, cognitiva, económica y regulatoria—, entendidas todas ellas como mecanismos de una misma rivalidad por el control. En tercer lugar, establece una conexión directa entre legitimidad y corrupción. Aunque el concepto de legitimidad es relativo, en este ensayo se considera legítimo únicamente aquel poder que es aceptado por los gobernados por considerarlo razonable, y no el que se impone mediante la fuerza o mediante métodos como la mentira, la manipulación o la coacción sistemática. Desde esta perspectiva, un poder obtenido o ejercido de forma corrupta no puede considerarse legítimo.
El objetivo del trabajo no es realizar un juicio moral sobre la corrupción, sino analizar los mecanismos que la hacen posible o probable, así como las condiciones bajo las cuales el poder puede mantenerse alejado de ella.
CAPÍTULO 10
10.1. Concepto y definición
Un lobby (o grupo de presión, cabildeo) consiste en la actividad organizada y profesional mediante la cual actores privados —empresas, asociaciones sectoriales, consultoras o grupos de interés— buscan influir de manera sistemática en las decisiones de los poderes públicos (legislativas, regulatorias o administrativas) con el objetivo de defender o promover sus intereses particulares, ya sean económicos, sectoriales o ideológicos.
Esta definición operativa destaca dos elementos centrales:
Desde la perspectiva adoptada en este ensayo, el lobby presenta una tensión estructural con principios democráticos fundamentales, particularmente con la igualdad ante la ley y la orientación de la acción pública hacia el interés general. Al permitir que actores con mayor capacidad organizativa, económica o relacional ejerzan una influencia desproporcionada sobre quienes toman decisiones que afectan a toda la colectividad, el lobby introduce, por su propia lógica, una desigualdad de facto en el acceso al poder decisorio. No todos los ciudadanos ni todos los grupos poseen los mismos medios para “hacerse oír” con la misma eficacia.
Esta influencia sistemática choca frontalmente con la idea de que la Administración y el legislador deben actuar de forma imparcial, guiados exclusivamente por el bien común. Cuando un lobby logra que una norma, una subvención, una regulación o una política pública se incline hacia un interés privado —aunque se presente envuelto en argumentos técnicos o de “interés general”—, se produce una desviación de la acción pública que beneficia a unos pocos a costa de la colectividad. En este sentido, el lobby no es solo un mecanismo de participación, sino una forma institucionalizada de competencia desigual por el control de las reglas que distribuyen costes y beneficios en la sociedad.
Formas de influencia
En definitiva, más allá de las definiciones neutras que lo presentan como un mero “puente” entre sociedad y poder, en este ensayo se entiende el lobby como una manifestación contemporánea de la dinámica del poder: la capacidad de ciertos actores de condicionar las reglas del juego colectivo en su propio beneficio. Esta actividad revela una de las vías principales por las cuales el poder privado penetra y moldea el poder público, generando riesgos sistemáticos de captura y erosión de la legitimidad democrática.
10.2. Historia y evolución
El origen moderno del lobby se remonta al siglo XIX en Estados Unidos, donde el término comenzó a popularizarse en los vestíbulos de los hoteles y edificios parlamentarios de Washington. Durante la “Era Dorada”, grandes corporaciones ferroviarias, bancarias e industriales ejercieron una influencia descarada sobre legisladores, comprando votos y financiando campañas. Esta etapa marcó el nacimiento del lobby como actividad profesional al servicio del gran capital.
En el siglo XX, el fenómeno se sofisticó y se internacionalizó. Un caso paradigmático es el de la ITT (International Telephone and Telegraph), una de las mayores multinacionales estadounidenses de telecomunicaciones. Durante las décadas de 1960 y 1970, ITT no solo ejerció un lobby intenso en Washington para proteger sus intereses en América Latina, sino que participó activamente en operaciones políticas encubiertas. La empresa destinó millones de dólares a presionar al gobierno estadounidense para evitar la nacionalización de sus filiales en Chile. Según documentos desclasificados, ITT colaboró con la CIA y sectores políticos chilenos opositores al gobierno de Salvador Allende, contribuyendo financieramente a desestabilizar el régimen democrático con el fin de proteger sus inversiones. Este caso ilustra cómo el lobby corporativo puede trascender la mera influencia legislativa para convertirse en intervención política directa a escala internacional.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el modelo estadounidense se expandió hacia Europa y otras regiones. La globalización económica, la creación de la Unión Europea y las olas de desregulación de los años 80 y 90 multiplicaron los puntos de decisión y profesionalizaron aún más la actividad. Surgieron despachos especializados, think tanks y estrategias integradas de influencia que combinaban presión directa, financiación de campañas, control de narrativas mediáticas y “puertas giratorias”.
En el siglo XXI, el lobby ha alcanzado una escala y sofisticación inéditas. Las grandes corporaciones tecnológicas, financieras y energéticas operan simultáneamente en múltiples jurisdicciones, influyendo en organismos supranacionales (Comisión Europea, OMS, FMI) y utilizando herramientas digitales para moldear la opinión pública. Las “puertas giratorias” se han normalizado, y la distinción entre lobby legítimo y captura del Estado se ha difuminado en muchos casos.
En España, la evolución ha sido más opaca. Históricamente, la influencia se canalizó a través de redes personales, la Iglesia y grandes grupos económicos. La reforma de 1998 que facilitó las inmatriculaciones masivas de bienes eclesiásticos y las modificaciones en la legislación hipotecaria y del suelo son ejemplos claros de cómo lobbies poderosos consiguieron cambios normativos altamente favorables en momentos de mayorías estables.
En definitiva, lo que empezó como presión puntual en pasillos parlamentarios se ha convertido en una industria global sofisticada, capaz de condicionar no solo leyes concretas, sino agendas políticas enteras y, en casos extremos, la estabilidad de gobiernos. Esta trayectoria histórica muestra la progresiva concentración de poder en manos de actores privados transnacionales.
10.3. Características principales
El lobby contemporáneo se distingue por un conjunto de rasgos estructurales que lo convierten en uno de los mecanismos más eficaces de ejercicio del poder privado sobre el poder público.
Organización, profesionalización y opacidad
En primer lugar, el lobby es una actividad altamente organizada y profesionalizada. Ya no depende de contactos ocasionales o aficionados: cuenta con despachos especializados, consultoras de asuntos públicos, abogados, ex altos cargos y equipos multidisciplinares que combinan conocimiento jurídico, político, económico y comunicativo. Esta profesionalización permite una acción continua, estratégica y adaptada a cada contexto normativo.
En segundo lugar, la opacidad es una de sus características más persistentes. Aunque en países como Estados Unidos existe una obligación de registro (Lobbying Disclosure Act), en gran parte de Europa —y especialmente en España— la actividad sigue desarrollándose en gran medida en la sombra. La falta de un registro obligatorio, transparente y con sanciones reales permite que muchas operaciones de influencia queden fuera del escrutinio público. Esta opacidad no es accidental: constituye una condición de eficacia. Cuanto menos visible es la presión, mayor es su capacidad de condicionar decisiones sin generar rechazo social.
Técnicas de influencia
El repertorio de técnicas de los lobbies es amplio y sofisticado. Entre las principales destacan:
Estas técnicas no operan de forma aislada, sino como parte de una estrategia integrada. Un lobby eficaz combina acceso directo al poder con capacidad para condicionar el entorno informativo y cultural en el que se toman las decisiones.
En conjunto, estas características convierten al lobby en un actor capaz de transformar intereses privados en políticas públicas con una eficacia que rara vez logran los ciudadanos comunes. Su profesionalización y opacidad explican en gran medida por qué, en muchas democracias, la acción pública tiende sistemáticamente a favorecer a los actores mejor organizados y con mayor capacidad económica, en detrimento del interés general y del principio de igualdad ante la ley.
10.4. Poder real de influencia en los Estados
Más allá de su organización y técnicas, lo que define al lobby es su capacidad real de condicionar el ejercicio del poder estatal. Este poder se manifiesta principalmente a través de dos fenómenos estrechamente relacionados: la captura regulatoria y la captura legislativa.
La captura regulatoria ocurre cuando los reguladores o agencias públicas terminan defendiendo los intereses de las industrias que deberían supervisar, en lugar del interés público. Esto sucede por una combinación de factores: puertas giratorias, presión constante, asimetría de información (las empresas poseen datos técnicos que el regulador no tiene) y la amenaza implícita de que las empresas puedan trasladar sus inversiones o generar problemas económicos si se regulan con rigor.
La captura legislativa es aún más grave: consiste en la capacidad de influir directamente en la elaboración, modificación o bloqueo de leyes. En este caso, el lobby no solo busca favores puntuales, sino que moldea las reglas estructurales del juego económico y social.
Ejemplos en diferentes países
En todos estos contextos, el resultado común es la erosión progresiva de la soberanía popular: las decisiones que afectan a millones de personas (impuestos, regulaciones laborales, sanitarias, ambientales o financieras) se toman cada vez más en función del poder de presión de grupos organizados con recursos desproporcionados, en lugar de responder a un genuino interés general.
Esta capacidad real de influencia revela que el lobby no es un simple actor más en el pluralismo democrático, sino un mecanismo que introduce una desigualdad estructural ante la ley. Mientras el ciudadano común tiene un voto cada cuatro años y una voz limitada, ciertos actores privados disponen de acceso permanente, recursos ilimitados y capacidad para reescribir las reglas a su medida.
10.5. Poder real de influencia en la sociedad
El poder de los lobbies no se limita a los pasillos institucionales. Su influencia más profunda y peligrosa radica en su capacidad para moldear la sociedad misma: condicionar lo que la gente piensa, qué problemas se consideran prioritarios y qué soluciones se perciben como posibles o deseables.
Moldeado de la opinión pública
Los lobbies contemporáneos invierten cantidades ingentes de recursos en ingeniería del consentimiento. No se conforman con influir directamente sobre el político; buscan crear un entorno social y cultural favorable a sus intereses. Para ello emplean estrategias sofisticadas:
De este modo, lo que en realidad es un interés particular (por ejemplo, mantener subsidios a combustibles fósiles, evitar regulaciones estrictas al sector financiero o retrasar la transición ecológica) se presenta como una necesidad económica, un peligro para el empleo o una amenaza a la libertad individual.
Control de narrativas y agendas políticas
Esta capacidad de moldear narrativas permite a los lobbies ejercer un control indirecto pero muy efectivo sobre las agendas políticas. Consiguen que ciertos temas desaparezcan del debate público mientras otros se imponen con urgencia. Ejemplos habituales son:
En este sentido, los lobbies actúan como verdaderos guardianes de ciertas ideas dominantes. A través de think tanks, universidades, influencers y medios afines, construyen un marco interpretativo que hace que alternativas políticas más equitativas parezcan inviables, radicales o utópicas.
En España y en muchos países de América Latina, esta influencia social es especialmente visible en el debate sobre temas como la vivienda, la energía, la sanidad o la fiscalidad. Narrativas como “hay que facilitar el crédito para que la economía crezca”, “las regulaciones ahuyentan la inversión” o “los privilegios de ciertas instituciones son parte de nuestra tradición” han sido promovidas durante décadas por lobbies poderosos, logrando calar profundamente en el sentido común de amplios sectores de la población.
El resultado es una despolitización selectiva de cuestiones que afectan al interés general: lo que debería ser objeto de deliberación democrática se convierte en “técnico”, “inevitable” o “demasiado complejo” para el ciudadano común. Mientras tanto, los lobbies mantienen un acceso privilegiado al poder real.
Esta capacidad de influir sobre la sociedad completa el círculo de la captura: controlan la opinión pública → condicionan las agendas políticas → influyen en las decisiones legislativas y regulatorias → obtienen beneficios privados que refuerzan su poder para seguir moldeando la opinión. Se trata de un mecanismo autorreforzante que erosiona, desde dentro, la legitimidad democrática.
10.6. Relación con otros poderes fácticos
Los lobbies económicos no operan de forma aislada. Su poder se multiplica cuando se entrelazan con otros poderes fácticos: grandes corporaciones, iglesias institucionalizadas, servicios de inteligencia y fuerzas armadas. Estas redes cruzadas de poder generan un sistema de influencia mutuamente reforzado.
La relación más evidente es con las grandes corporaciones. Muchos lobbies no son más que la cara visible de intereses empresariales concentrados (banca, energía, farmacéutica, tecnología o agroindustria). Actúan como sus brazos especializados en influencia política.
Otro vínculo relevante es con iglesias institucionalizadas, especialmente la Iglesia Católica en países de tradición católica como España y gran parte de América Latina. Como se vio con las inmatriculaciones de 1998, esta institución ha mantenido una notable capacidad de influencia sobre legisladores y gobiernos para preservar o ampliar privilegios económicos, fiscales y simbólicos.
Los servicios de inteligencia y las fuerzas armadas también mantienen conexiones menos visibles pero significativas. En algunos casos, lobbies de la industria armamentística o de seguridad influyen en presupuestos militares y políticas exteriores. En contextos más oscuros, han existido colaboraciones históricas entre servicios de inteligencia y empresas transnacionales (como en el caso ITT en Chile).
Estas redes cruzadas (económicas + religiosas + militares + de inteligencia) crean un entramado de poder que trasciende las instituciones democráticas formales. Se apoyan mutuamente: el lobby económico proporciona financiación y legitimidad técnica, mientras los otros poderes aportan influencia simbólica, coerción legítima o información privilegiada. El resultado es una estructura de poder híbrida, difícil de fiscalizar y que reduce aún más el margen real de la soberanía popular.
10.7. Riesgos para la legitimidad democrática y la corrupción
La actividad de los lobbies genera riesgos profundos para la legitimidad democrática y constituye una de las principales vías contemporáneas de corrupción sistémica.
En primer lugar, supone una erosión de la soberanía popular. Cuando las decisiones clave sobre impuestos, regulaciones, gasto público o políticas estructurales son fuertemente condicionadas por intereses privados organizados, el principio de que el poder emana del pueblo y se ejerce en su beneficio queda gravemente comprometido.
En segundo lugar, genera una desigualdad flagrante ante la ley. Mientras el ciudadano común enfrenta barreras para acceder al poder decisorio, los actores mejor financiados y organizados disponen de canales privilegiados de influencia. Esto contradice el principio básico de igualdad democrática.
En tercer lugar, facilita la captura del Estado, entendida como la subordinación progresiva de las instituciones públicas a intereses particulares. Cuando esto ocurre de forma sistemática, la corrupción deja de ser un fenómeno puntual (un funcionario corrupto) para convertirse en un problema estructural.
Medidas adoptadas por los Estados y sus limitaciones
Frente a estos riesgos, diversos países han intentado establecer controles:
Sin embargo, estas medidas suelen ser insuficientes y tardías. En muchos casos, la propia regulación ha sido influida por los lobbies que pretendía controlar. La opacidad persiste, los registros son parciales, las sanciones débiles y las puertas giratorias encuentran formas creativas de eludir las restricciones. En países como España, la ausencia de una ley integral y efectiva agrava el problema.
En conclusión, los intentos regulatorios demuestran que el problema del lobby no se resuelve fácilmente con reformas técnicas: toca directamente la distribución real del poder en las sociedades contemporáneas.
DESCARGAR EL LIBRO EN FORMATO PDF (PINCHAR AQUÍ)
PARA ADQUIRIR EL LIBRO CON TAPA DURA PINCHAR EN LA IMAGEN
La censura no protege. Impone.
En las sociedades actuales, pequeñas minorías activistas y grupos puritanos imponen sus valores morales al resto de la sociedad de forma antidemocrática, utilizando la censura, los algoritmos y la presión social como herramientas de control.
Este ensayo revela los orígenes históricos y antropológicos de este mecanismo ilegítimo de poder, desmonta su hipocresía estructural, denuncia el doble rasero con el que censura el arte y la libertad mientras encubre abusos reales, y muestra cómo se sostiene gracias a la pasividad y complicidad colectiva.
Desde el principio del daño de John Stuart Mill, el autor defiende la necesidad urgente de recuperar la libertad cultural frente a esta tiranía moral de las minorías.
Una muestra del doble rasero de la censura es que Plataformas digitales como Instagram aplican filtros automáticos que censuran obras clásicas —la Venus de Willendorf, cuadros de Rubens, esculturas antiguas o incluso pinturas del siglo XX como las de Imogen Cunningham— mientras que aprueban y distribuyen miles de anuncios pornográficos explícitos (más de 3.300 solo en 2024) a través de su sistema de publicidad pagada, generando millones de impresiones (AI Forensics, 2025; New Scientist, 2025).
Prólogo de este ensayo:
La mayoría de las personas, si se les preguntara directamente, rechazaría la censura. Dirían, con toda sinceridad, que están en contra de que alguien les diga qué pueden ver, leer, decir o crear. Sin embargo, esa misma mayoría acepta hoy, día tras día, que se censuren imágenes, palabras, obras de arte, opiniones o chistes sin apenas protestar. Molesta, sí. Fastidia, también. Pero se calla.
Este es el primer y más eficaz triunfo del mecanismo de control: consigue que sus víctimas colaboren en su propio silenciamiento.
La censura contemporánea no llega casi nunca con tanques ni con leyes explícitas aprobadas por referéndum. Se impone de forma silenciosa, fragmentada y aparentemente razonable: “por el bien de los más vulnerables”, “para evitar ofensas”, “para proteger la democracia”. Se presenta como un acto de cuidado moral cuando, en realidad, es un acto de poder ilegítimo.
Porque ese es el punto central que casi nadie quiere ver: la censura se impone sin la aprobación de la mayoría. Nadie votó por ella. Nadie firmó un contrato social que autorizara a grupos de presión, empresas tecnológicas o instituciones morales a decidir qué es aceptable y qué debe desaparecer. Y sin embargo, ahí está, operando a diario, moldeando lo que podemos expresar y, por tanto, lo que podemos pensar.
Este libro parte de esa contradicción incómoda: la gente sabe que la censura le molesta, pero no termina de entender que es, por naturaleza, antidemocrática. No es un detalle técnico ni un exceso puntual. Es un mecanismo de poder que funciona precisamente porque se oculta detrás de buenas intenciones y porque sus víctimas, cansadas o distraídas, terminan normalizándolo.
A lo largo de estas páginas exploraremos los orígenes históricos y antropológicos de ese impulso censor, la sociología de los grupos que lo impulsan hoy, sus hipocresías más flagrantes y las consecuencias profundas que tiene sobre la libertad, el arte y la propia democracia.
No se trata de defender lo indefendible ni de negar que ciertas expresiones puedan ser hirientes. Se trata de algo más básico y radical: recuperar la conciencia de que ningún poder tiene derecho legítimo a decidir por todos lo que todos podemos ver, decir o imaginar.
Porque cuando permitimos que otros censuren en nuestro nombre, aunque sea “solo un poco” y “por una buena causa”, estamos renunciando a algo mucho más grande que una imagen o una palabra: estamos renunciando a la posibilidad misma de ser ciudadanos libres.

Notificacion de Meta por el que rechazan el anuncio de mi ensayo sobre la censura.
Patrones de abuso, expolio económico y silencios institucionales
¿Cómo puede una institución que predica la pobreza acumular miles de millones mientras encubre abusos sistemáticos y blanquea dinero? En Crímenes contemporáneos de la Iglesia Católica, José Ramón Martínez Robles destapa los patrones repetidos de la ICAR: manipulación de herencias, lavado de dinero en el Vaticano y el Opus Dei, encubrimiento masivo de abusos sexuales a menores, infiltración en tribunales, política y medios, y opacidad financiera protegida por privilegios fiscales. No es un ataque a la fe de los creyentes, sino un exigente llamado a la transparencia y a la justicia para las víctimas. Una lectura incómoda pero necesaria.
DESCARGAR EL LIBRO EN FORMATO PDF (pinchar aquí)
PINCHAR LA IMAGEN PARA ACCEDER AL LIBRO FISICO.

Pera presentar este libro incluyo el capítulo II y el capítulo XXII como ejemplos que se exponen en el libro para que se entienda mejor la naturaleza fraudulenta de la Iglesia Católica que conlleva sus muchos crímenes y que en la actualidad no pueden ocultar:
Capítulo II
La contradicción evidente: las palabras de Jesús frente a las inmensas riquezas de la Iglesia Católica
Una de las preguntas más incómodas que surge al observar la realidad actual de la Iglesia Católica Apostólica Romana es la siguiente: ¿cómo es posible que una institución que se presenta como la única y legítima sucesora de Jesucristo acumule una fortuna tan colosal y visible en todo el mundo?
Jesús de Nazaret fue explícito y rotundo en su mensaje sobre la riqueza y la pobreza. En el Evangelio según San Marcos (10, 25) dice: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios”. En el Evangelio según San Lucas (18, 22) le ordena al joven rico: “Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. En el Sermón de la Montaña (Lucas 6, 20-24) afirma: “Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios… Pero ¡ay de vosotros los ricos!, porque ya habéis recibido vuestro consuelo”.
Jesús no solo predica la pobreza voluntaria y la generosidad radical, sino que advierte repetidamente contra el peligro espiritual de la acumulación de bienes. Precisamente en la frase “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios” se ha producido una de las interpretaciones más extendidas y erróneas de la historia cristiana. Algunos han intentado suavizar el mensaje radical de Jesús afirmando que la palabra griega kámēlos (camello) era en realidad kámilos (cuerda o soga gruesa) y que “el ojo de la aguja” se refería a una supuesta puerta pequeña en las murallas de Jerusalén por la que un camello podía pasar si se descargaba. Sin embargo, los estudios bíblicos más rigurosos rechazan estas explicaciones. La palabra griega original es claramente kámēlos (camello), no kámilos. Además, no existe ninguna evidencia arqueológica ni histórica de que hubiera en Jerusalén una puerta llamada “Ojo de la Aguja” en tiempos de Jesús. Estas interpretaciones surgieron varios siglos después, entre los siglos IX y XV, como intentos apologéticos para hacer el texto más “aceptable” y menos exigente.
En realidad, se trata de una expresión hiperbólica típica de la literatura judía antigua: una imagen deliberadamente absurda e imposible (un animal enorme pasando por el agujero diminuto de una aguja de coser) para transmitir con fuerza que es prácticamente imposible que una persona apegada a sus riquezas entre en el Reino de Dios. Jesús no estaba proponiendo una dificultad superable, sino señalando un obstáculo espiritual casi insuperable mientras se permanezca atado a la riqueza material.
Sin embargo, la realidad institucional de la Iglesia Católica en el siglo XXI presenta una imagen muy distinta. El Vaticano, sede central de la Iglesia, gestiona activos financieros y patrimoniales que ascienden a miles de millones de euros. Según datos públicos del propio Vaticano correspondientes a 2024, los activos totales de la Santa Sede superan los 6.300 millones de euros, mientras que el Instituto para las Obras de Religión (IOR) administra más de 5.700 millones de euros en activos de clientes. Además, la Iglesia es uno de los mayores propietarios inmobiliarios del planeta, con decenas de miles de templos, conventos, colegios, hospitales y fincas en todos los continentes. Solo en España, gracias al sistema de inmatriculaciones, la Iglesia controla miles de bienes que antes no estaban registrados a su nombre.
Por continentes, la presencia inmobiliaria es notable, aunque las cifras exactas consolidadas son difíciles de obtener debido a la descentralización de la propiedad.
En Europa: en España la Iglesia ha registrado más de 100.000 inmuebles históricos (de los cuales 34.961 fueron inmatriculados oficialmente entre 1998 y 2015); en Italia la Administración del Patrimonio de la Santa Sede gestiona directamente más de 4.234 propiedades; en Alemania las diócesis controlan patrimonios valorados en decenas de miles de millones de euros (incluyendo bosques y fincas agrícolas); en Francia el Estado posee aproximadamente el 95 % de las más de 42.000 iglesias construidas antes de 1905, mientras la Iglesia posee los edificios posteriores; en Rumania continúan los procesos de restitución de propiedades confiscadas.
En América: en Estados Unidos las diócesis poseen más de 26.000 propiedades y alrededor de 2,3 millones de acres de tierra; en Argentina, Chile y Colombia la Iglesia posee decenas de miles de inmuebles (colegios, hospitales, terrenos y edificios), muchos recibidos por donaciones o cesiones estatales históricas, aunque no existen cifras oficiales consolidadas de hectáreas.
En África: las cifras son aún menos precisas, pero la Iglesia mantiene importantes propiedades misionales, tierras agrícolas y centros educativos y sanitarios en países como Angola y Mozambique.
Es importante aclarar que las cifras oficiales de inmatriculaciones publicadas por el Gobierno español (34.961 bienes entre 1998 y 2015) solo incluyen los inmuebles registrados mediante certificación del obispo diocesano. Por tanto, no abarcan los patrimonios de la mayoría de las órdenes religiosas (Jesuitas, Dominicos, Franciscanos y otras congregaciones) ni los del Opus Dei. Estas instituciones operan a través de entidades jurídicas civiles separadas —fundaciones “sin ánimo de lucro”, asociaciones o provincias religiosas— que no inmatriculan mediante certificación episcopal. Esto genera una notable opacidad, especialmente en el caso del Opus Dei, cuyas obras apostólicas (universidades, colegios, residencias, etc.) están a nombre de fundaciones civiles que gozan de un régimen fiscal especial y no publican balances consolidados detallados.
Un ejemplo histórico de esta opacidad es la relación financiera entre el Opus Dei y el Instituto para las Obras de Religión (IOR, conocido como el Banco Vaticano). Tras la quiebra fraudulenta del Banco Ambrosiano en 1982, el IOR aportó alrededor de 250 millones de dólares a los acreedores como “contribución moral voluntaria” [4]. En aquel contexto circularon fuertes rumores y alegaciones de que el Opus Dei habría proporcionado importantes sumas para ayudar al Vaticano a hacer frente a la crisis, incluidas declaraciones de Clara Calvi, viuda de Roberto Calvi, presidente del Ambrosiano [5]. La Prelatura ha negado siempre cualquier implicación directa. La dificultad para obtener información verificable sobre estos movimientos de capital entre fundaciones, órdenes religiosas y el IOR es precisamente uno de los elementos que más contribuyen a la percepción de opacidad en las finanzas de la Iglesia Católica. A pesar de esta separación formal en el ámbito civil, todas estas instituciones —órdenes religiosas y prelaturas personales— están canónicamente bajo la autoridad última del Papa, cabeza visible de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
A esto se suman las colecciones de arte del Vaticano (de valor incalculable), las inversiones financieras y las donaciones millonarias que reciben anualmente las diócesis y fundaciones eclesiales. Aunque parte de estos recursos se destina a obras de caridad, la magnitud misma de la riqueza acumulada genera una contradicción evidente con el mensaje evangélico de pobreza y desprendimiento.
Muchos justifican las inmensas fortunas de la Iglesia argumentando que gran parte se destina a la caridad, especialmente a través de Cáritas. Sin embargo, existen críticas fundadas de que la institución devuelve mucho menos de lo que recibe en beneficios públicos y asignaciones tributarias. En 2024, la Iglesia española recibió 429 millones de euros a través de la asignación del 0,7 % del IRPF, pero la aportación directa desde la Conferencia Episcopal a Cáritas fue solo una fracción mínima de esa cantidad (históricamente alrededor del 2-3 %, unos 6 millones de euros en años anteriores). Cáritas invirtió 486,9 millones de euros en 2024, pero el 70,5 % de sus ingresos procedió de donaciones privadas y solo el 29,5 % de fondos públicos, no necesariamente de la casilla de la Iglesia.
Un ejemplo concreto de esta contradicción es el caso del cardenal Antonio María Rouco Varela, exarzobispo de Madrid. En 2015, tras su jubilación, se trasladó a un lujoso ático de 370 metros cuadrados en la calle Bailén, junto a la Catedral de la Almudena. Aunque el piso fue donado, la reforma costó más de 500.000 euros, cantidad que asumió la Archidiócesis de Madrid con fondos diocesanos [8]. Este gasto generó una fuerte polémica y protestas de católicos indignados que consideraron incompatible con el mensaje de una “Iglesia pobre para los pobres”.
Este patrón no es exclusivo de España. En casi todos los países donde la Iglesia Católica tiene presencia significativa recibe importantes subvenciones públicas, exenciones fiscales y ventajas tributarias: en Italia a través del sistema del 8×1000, en Alemania mediante el impuesto eclesiástico (Kirchensteuer), en Francia con generosas subvenciones a la enseñanza concertada católica, en Estados Unidos con exención total de impuestos sobre la propiedad y donaciones deducibles, y en numerosos países de América Latina con privilegios históricos y cesiones de terrenos y edificios por parte del Estado. Estas ventajas fiscales y subvenciones permiten a la Iglesia mantener y ampliar su vasto patrimonio con el apoyo directo o indirecto de los contribuyentes, independientemente de su fe.
Esta contradicción no es nueva. Ya en el siglo XIX Blasco Ibáñez la denunciaba a través de la novela La Araña Negra. Hoy, en pleno siglo XXI, sigue siendo visible y difícil de ocultar: mientras millones de fieles viven en condiciones de pobreza, la institución que dice representar a Cristo en la tierra mantiene un patrimonio que la sitúa entre las organizaciones más ricas del mundo.
El objetivo de este capítulo no es juzgar la fe de los creyentes, sino poner de manifiesto una tensión estructural: la distancia entre las palabras fundacionales de Jesús y la realidad económica y patrimonial de la institución que se reclama su continuadora. Esta distancia es uno de los patrones más persistentes y problemáticos de la Iglesia Católica a lo largo de la historia.
ReferenciasGobierno de España (2021) Bienes inmatriculados de la Iglesia Católica (1998-2015). Ministerio de la Presidencia.
APSA / Vatican News (2024-2025) Informes de gestión patrimonial.
[4] The New York Times (1984) ‘Vatican payment reported’, 26 May.
[5] UPI (1982) ‘Roberto Calvi, president of the scandal-ridden Ambrosiano Bank…’, 7 October.
[6] Cáritas Española (2025) Memoria Confederal 2024.
[7] Conferencia Episcopal Española (2025) Memoria de Actividades 2024.
[8] eldiario.es (2015) ‘La reforma del ático de lujo de Rouco cuesta a la Iglesia más de medio millón de euros’, 21 febrero.
Capítulo XXII
El bautismo infantil: el contrato fraudulento que ata a los menores de edad y falsifica las estadísticas de fieles
Uno de los mecanismos más sutiles y eficaces de perpetuación del poder de la Iglesia Católica Apostólica Romana (ICAR) consiste en la práctica sistemática del bautismo infantil. Se administra a recién nacidos —seres humanos sin capacidad de consentimiento ni discernimiento— y se utiliza después para inflar artificialmente el número de “fieles católicos” con los que la institución negocia privilegios económicos, políticos y fiscales ante los Estados. Lo que en teoría es un sacramento de iniciación libre se convierte, en la práctica, en un contrato unilateral e irrevocable que vincula al menor de por vida, salvo que este inicie un complicado y a menudo obstruido proceso de apostasía.
El Código de Derecho Canónico (CIC) lo regula con claridad. El canon 868 §1 exige, para el bautismo lícito de un niño, el consentimiento de al menos uno de los padres y “esperanza fundada” de que será educado en la fe católica. Para los adultos, en cambio, el canon 865 exige que manifiesten personalmente su deseo, estén instruidos y probados en la vida cristiana. La diferencia es abismal: al menor se le impone una marca “indeleble” (c. 849) sin su voluntad; al adulto se le exige conciencia plena. El bautismo infantil actúa, por tanto, como un contrato de adhesión impuesto a quien carece de capacidad jurídica para contraerlo.
Esta práctica viola los principios básicos del derecho civil moderno sobre la capacidad de obrar. En España, como en la mayoría de los ordenamientos democráticos, los menores no pueden celebrar contratos válidos sin representación legal y, aun así, muchos actos requieren ratificación al alcanzar la mayoría de edad. El bautismo, sin embargo, genera consecuencias jurídicas canónicas permanentes: el bautizado queda incorporado a la Iglesia como miembro pleno, con todas las obligaciones que ello implica (obediencia, contribución económica indirecta, estadísticas que justifican privilegios). Renunciar a esa “pertenencia” exige un acto formal de apostasía (CIC 751), que la propia institución ha convertido en un trámite burocrático, dilatado y, en ocasiones, denegado.
Numerosos testimonios y reportajes documentan las trabas reales. En 2007, las diócesis de Valencia y Madrid denegaron el 100 % de las peticiones de apostasía recibidas. Casos como el de los hermanos Xabier y Paulo, que desde 2014 intentaban apostatar en Lugo sin éxito pleno hasta años después, ilustran la resistencia sistemática. El Tribunal Supremo español, en sentencia de 19 de septiembre de 2008, eximió a la Iglesia de la obligación de anotar las apostasías en los libros de bautismo, al considerar que estos no son “ficheros” sujetos a la Ley de Protección de Datos. De este modo, la ICAR mantiene intactos sus registros inflados mientras dificulta la salida formal. Propuestas parlamentarias (ERC, IU, ICV) para agilizar civilmente la baja de las religiones fueron sistemáticamente rechazadas en el Congreso.
La finalidad es evidente y económica-política: las cifras de bautizados sirven para sostener ante gobiernos y opinión pública la ficción de una “mayoría católica” que justifica los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979, la casilla del 0,7 % del IRPF (429 millones de euros en 2024), las exenciones fiscales y las subvenciones a la enseñanza concertada. Aunque la asignación tributaria se basa técnicamente en la casilla marcada voluntariamente por los contribuyentes, la ICAR y sus portavoces invocan constantemente el volumen de bautismos y sacramentos para legitimar su peso social y sus privilegios. Mientras tanto, el porcentaje real de bebés bautizados en España ha caído por debajo del 50 % en los últimos años, según estudios del propio centro CEU-CEFAS, pero las estadísticas eclesiales siguen presentando a decenas de millones de personas como “católicos” de por vida.
Desde el punto de vista de los derechos humanos, esta práctica plantea una violación estructural de la libertad de conciencia y religión del niño. El artículo 14 de la Constitución Española reconoce el derecho a la libertad ideológica y religiosa “sin más limitación que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”. La Convención sobre los Derechos del Niño (ratificada por España) establece en su artículo 14 que los Estados respetarán el derecho del niño a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, y que los padres “proporcionarán al niño orientación adecuada” sin imponer una adscripción irrevocable. El bautismo infantil, al generar una pertenencia canónica automática y dificultar su revocación, anticipa y condiciona la voluntad futura del menor, convirtiéndolo en objeto de una operación de captura estadística y doctrinal.
Se trata, en definitiva, de una estafa de ley o fraude de ley en sentido jurídico amplio: se utiliza una institución religiosa (protegida por la libertad de culto) para producir efectos jurídicos y económicos que, de realizarse directamente sobre un menor sin consentimiento, serían nulos o ilícitos. La ICAR no solo priva al niño de su autonomía futura; utiliza ese “consentimiento” parental para mantener un censo ficticio que le permite negociar con el Estado como si representara a una inmensa mayoría social que, en la práctica, ha dejado de existir.
La verdadera fe, como se afirma en el prólogo de este libro, no necesita opacidad ni trampas estadísticas. La verdadera fe se fortalece con adultos libres que eligen conscientemente. El bautismo infantil, tal como se practica y se instrumentaliza hoy, no es un acto de evangelización: es un mecanismo de control demográfico y de perpetuación de privilegios. Mientras la ICAR siga bautizando bebés y obstaculizando la apostasía, seguirá cometiendo uno de los fraudes más antiguos y extendidos contra la libertad individual: el de atar a las personas antes de que puedan decidir.
Referencias
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (1983) Código de Derecho Canónico. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana. (Cann. 849, 865, 868 y 751).
Tribunal Supremo (2008) Sentencia de 19 de septiembre de 2008 (recurso de casación contra resolución de la Audiencia Nacional sobre libros de bautismo y protección de datos). Madrid.
El Mundo (2007) ‘Las diócesis de Valencia y Madrid deniegan el 100% de las peticiones de apostasía’, 19 septiembre. Disponible en: https://www.elmundo.es/elmundo/2007/09/19/espana/1190203541.html (consultado: 15 de mayo de 2026).
eldiario.es (2017) ‘Tres años intentando darse de baja como católicos’, 22 septiembre.
Europa Laica y campañas de apostasía (varios autores) (s. f.) ‘Campaña de apostasía a nivel estatal’. Rebelión.org. Disponible en: https://rebelion.org/campana-de-apostasia-a-nivel-estatal/ (consultado: 15 de mayo de 2026). CEU-CEFAS (2025) Informe Demografía Iglesia Católica. Observatorio Demográfico.
Convención sobre los Derechos del Niño (1989) Adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, 20 de noviembre de 1989 (art. 14). Constitución Española (1978) Artículo 16 y 14. BOE-A-1978-31229. Conferencia Episcopal Española (2025) Memoria de Actividades 2024. Madrid: CEE.
Como postdata añado una reflexión extra sobre la apostasía:
Tras reflexionar sobre el tema, creo que la estrategia centrada en la apostasía, aunque comprensible, no aborda la raíz del problema y, en cierto modo, refuerza la premisa que más nos conviene impugnar a los que defendemos el laicismo.
El bautismo administrado a un recién nacido no constituye un acto de adhesión libre y consciente. Se impone a un ser humano que carece por completo de capacidad de consentimiento, de comprensión del acto y de autonomía para decidir sobre su propia conciencia. Por tanto, no puede generar legítimamente una pertenencia a la Iglesia Católica que obligue o vincule a esa persona durante toda su vida.
La Iglesia Católica, al considerar automáticamente “miembros” o “fieles” a todos los bautizados en la infancia —aunque estos nunca hayan manifestado su voluntad siendo adultos—, está actuando de manera indebida. Está utilizando un acto realizado sin el concurso de la voluntad del interesado para inflar sus cifras de pertenencia, obtener peso político y justificar privilegios económicos y jurídicos ante el Estado.
La verdadera cuestión, por tanto, no es cómo facilitar la apostasía, sino exigir que solo se consideren fieles de la Iglesia Católica aquellas personas que, habiendo alcanzado la mayoría de edad y con plena capacidad jurídica y de discernimiento, manifiesten explícitamente y de forma libre su voluntad de pertenecer a ella.
Cualquier otra forma de cómputo (basada en el bautismo infantil) constituye, a mi juicio, una forma de captación estadística ilegítima que vulnera los principios de autonomía personal, libertad de conciencia y consentimiento informado, reconocidos tanto en la Constitución española como en tratados internacionales de derechos humanos (entre ellos la Convención sobre los Derechos del Niño).
Por eso considero que los esfuerzos deberían orientarse prioritariamente a:
Este enfoque, además de ser más coherente con los principios laicos, desmonta de raíz la estrategia de la ICAR de presentarse como una realidad social mayoritaria cuando en realidad se basa en una adhesión masiva impuesta en la cuna.
Intrucciones:
Descarga el DVD 2025.01.22_1111.zip – Grábalo y reprodúcelo automáticamente
¡Descarga el DVD Médico con Imágenes DICOM!
Este archivo ZIP contiene todo lo necesario para recrear el DVD original de las tomografias de mi cerebro tomadas en el Hospital Södersjukhuset de Estocolmo: imágenes en formato DICOM, informes y un visor portátil que se abre automáticamente al insertar el disco en un ordenador con Windows.
Después de las instrucciones para reproducir el contenido del DVD en el archivo .zip hay una descripción que analiza las imágenes obtenidas evidenciando la presencia de un objeto extraño posiblemente metálico en el cerebro.
Pasos para crear y usar el DVD:
Notas importantes:
Son cortes axiales de TC cerebral (sin contraste, nivel base del cráneo / fosa posterior / cerebelo). La mayoría muestran la misma anomalía repetida:
Algunos cortes salen más oscuros o con menos detalle (quizá por exportación o corte vacío), pero los importantes (con la zona sospechosa) son consistentes.
Esto refuerza mucho la idea de material metálico o implante en esa área posterior-derecha. No es artefacto normal de hueso.
La situación del artefacto metálico visible en las imágenes corresponde con el dolor en la cara detrás de la nariz que describo en el capítulo XII de mi libroEXTRAÑA EXPERIENCIA | La secta Opus Dei (pinchar el enlace)

Aquí comparto algunas historias que publiqué en mi libro Naturaleza criminal del Opus Dei con algunas aclaraciones y una anécdota adicional que considero interesante para entender su modus operandi.
Chiste sobre el Opus Dei:
Este chiste es antiguo y trata sobre el Opus, lo escuché en los años 70. La moraleja que yo deduzco de esta historia es: «Los muy pájaros se hacen los locos» El chiste dice más o menos así:
“Estaba San Pedro guardando la puerta del Reino de los Cielos. Pero le surgieron asuntos apremiantes y tuvo la necesidad de dejar la puerta, así que llamó a un angelito y le dijo:
-Tengo que dejar la puerta un momento, así que quédate tú en mi lugar. Lo que tienes que hacer es muy fácil. Aquí tienes una Biblia y un tomo de billetes de dinero. Los que vengan aquí y deseen entrar, les preguntas que es lo que desearían llevarse consigo para entrar en este reino, la Biblia o el dinero. Si eligen la Biblia los dejas pasar, si eligen el dinero no los dejes pasar.
El angelito no tuvo problemas al principio, porque todos elegían la biblia o el dinero. El problema vino cuando llegó uno que dijo:
– ¿Yo? ¡Está claro que elijo la Biblia! ¡Porque este capítulo de San Mateo no tiene desperdicio!
Y cogiendo un billete lo metió en la Biblia para marcarlo. Y continuó:
– ¡Y este de San Juan es maravilloso!
Y cogiendo otro billete lo marcó. Y así siguió marcando capítulos hasta que metió todos los billetes en la Biblia.
Aunque el angelito se quedó dudando, como claramente había escogido la Biblia, lo dejó pasar. Cuando llegó San Pedro le preguntó al angelito:
– ¿Y qué, cómo ha ido todo?
Y el angelito respondió:
-Bien, es solo que uno se dedicó a marcar capítulos de la Biblia con los billetes y al final metió todo el dinero en la Biblia. Como tú me dijiste que dejara pasar a los que eligiesen la Biblia, lo dejé pasar.
Y San Pedro exclama:
– ¡YA SE NOS HA COLADO OTRO DEL OPUS!”
Anécdota sobre La Costa de los Mosquitos:
Esta anécdota ya fue referida en el capítulo V sobre las herencias. Estos hechos ocurrieron en los años 80 del siglo pasado. En la actualidad he vuelto a ver la película en su versión DVD y he comprobado con decepción que la frase de Harrison Ford que provocó una reacción tan violenta en la novia de mi hermano “no hay nadie con dos dedos de frente que tolere un segundo de opresión” ha sido omitida.
“Recuerdo que una vez, cuando aún eran novios y yo me relacionaba con ellos, mi hermano me invitó a ir al cine junto con su novia. La película que vimos se llamaba «La Costa de los Mosquitos».
Un idealista americano «Harrison Ford», decide huir de tanta corrupción y se lleva a toda su familia a empezar una nueva vida en la selva amazónica. Mediante trabajo y tecnología construyen un paraíso en medio de la selva. Pero la felicidad acabó cuando unos bandidos armados llegan al paraíso y deciden quedarse sometiendo a la familia por la fuerza de las armas.
La reacción de Harrison Ford fue de empezar a destruir lo que había creado con tanta ilusión y trabajo. Pero la mujer de mi hermano llegó a levantarse muy enfadada y quería irse del cine después de oír una afirmación de Harrison Ford en una escena donde intenta explicar a su hijo por qué actuaba así. La frase decía más o menos así: «no hay nadie con dos dedos de frente que tolere un segundo de opresión».
Mi hermano intentaba riendo (al parecer le parecía ridícula la reacción de su novia) convencerla de que se sentase y continuase hasta el final. Pero a mí me pareció extremadamente extraña esta reacción que en mi opinión era completamente desmesurada, y que con el tiempo me ha hecho pensar en las causas. Hoy en día comprendo cuales podían ser las causas de aquella reacción, porque yo mismo estoy siendo objeto de coacciones similares a las descritas en la película por parte de la secta Opus. Pero el hecho de que la novia de mi hermano se enfadase al escuchar la afirmación sobre inteligencia y opresión, en mi opinión, implica que ella o bien se sentía ofendida (lo que supone que se sentía imbécil por aceptar la opresión) o bien intentase convencer a mi hermano de que aceptar la opresión es la postura más inteligente.”
Anécdota de la ameba:
Recuerdo que en una ocasión estábamos en la sala de estar de mi casa, mi hermano con su novia del Opus Dei y yo, viendo un programa de televisión que mostraba unas imágenes de una ameba que envolvía a una especie de bacteria o alga unicelular con forma de muelle en espiral enrollada, similar a los muelles de algunos bolígrafos, fagocitándola. Ante esta escena, la novia de mi hermano empezó a sonreír mirando a mi hermano maliciosamente. Pero de forma inesperada, el ser unicelular con forma de espiral se desenrolló rápidamente aumentando su longitud de tal manera que rompió la pared celular de la ameba destrozándola. En ese momento, ante tal escena, la expresión de la cara de la novia de mi hermano cambió bruscamente siendo visible su decepción y enfado ante el suceso.
Yo interpreto esta conducta como una clara afinidad por la tiranía y esto concuerda con su reacción en el cine cuando vimos la película “La Costa de los Mosquitos”. Además, solo basta recordar la forma en que se pronuncia el fundador de la secta cuando en su obra Camino, un libro que al parecer sirve de guía espiritual a los miembros de la secta, en su punto 387 habla sobre la “santa coacción“:
387. El plano de santidad que nos pide el Señor, está determinado por estos tres puntos: La santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza.
Clases de gente del Opus por Alberto Moncada
Por último una descripción de gente del Opus Dei contado por el sociólogo Alberto Moncada en el programa de RTVE “La clave” dirigido por Luis Balbín.
”Si eres listo y del Opus Dei, no eres buena persona. Si eres buena persona y eres del Opus Dei, no eres listo. Si eres listo y buena persona, no eres del Opus Dei”.
Suecia es un país que, junto con los demás países escandinavos, tiene uno de los índices de percepción de corrupción (IPC) más altos a nivel mundial. Esto quiere decir que, según Transparencia Internacional, tiene uno de los niveles más bajos del uso indebido de la administración para beneficio privado. Pero esta percepción de la corrupción puede cuestionarse si tenemos en cuenta el asesinato de políticos suecos como Olof Palme y Anna Lindh que desvelan irregularidades en la investigación de los magnicidios en beneficio de los autores de los crímenes, así como también se evidencia una corrupción flagrante cuando se trata de favorecer los intereses de las mafias que controlan los Estados Unidos de América. Un ejemplo que demuestra flagrante corrupción en Suecia tratándose de favorecer a poderes corruptos es el caso de Julian Assange.
El fundador de WikiLeaks demostró e hizo públicos crímenes de guerra y torturas evidenciando corrupción de gobiernos que muy lejos de ser perseguidos, fueron estos corruptos quienes enfocaron los medios de comunicación sobre Julian Assange demonizándolo de tal forma, que un hombre que no tenía antecedentes de abusos sexuales, de repente se encontró que en Suecia fue acusado de violación durante nueve años y medio por todo el aparato estatal y medios de comunicación sin tener la oportunidad de defenderse porque nunca se presentaron cargos. Todo este daño se le hizo con total impunidad sin que se persiguieran a los responsables de tan mezquina e indignante agresión contra la integridad de Assange.
Según el relator especial de la ONU sobre tortura, Nils Meizer, en las acusaciones de violación contra Assange encontró las siguientes irregularidades gracias a que conocía el idioma sueco y pudo entender el contenido de los expedientes:
¿Por qué las autoridades suecas harían algo así?
“El momento es decisivo: a finales de julio, WikiLeaks, en cooperación con varios medios internacionales, publicó los «Diarios de la Guerra de Afganistán». Esta fue una de las filtraciones de información más grandes de la historia del Ejército de EE. UU.
Inmediatamente después, Estados Unidos exigió que sus aliados inundaran a Assange de casos criminales. No estamos familiarizados con toda la correspondencia, pero Stratfor, una consultora de seguridad que trabaja para el Gobierno de Estados Unidos aconsejó a los funcionarios estadounidenses aparentemente inundar a Assange con todo tipo de casos criminales durante los próximos 25 años.”
En el punto 7 los hechos declarados parecen más bien una trampa, especialmente llamativa la contradicción en la declaración de una de las mujeres, pero es en el punto 8 donde todo se hace muy sospechoso: “las dos mujeres no fueron a la comisaría más cercana, sino a una muy lejana donde trabaja como policía una amiga de A. A. que luego interrogó a S. W.” Por otra parte, en el punto 5, la razón de ir a la policía para obligar a Assange a hacerse la prueba del SIDA no se sostiene, porque en la clínica que ella visitó previamente le podrían haber dicho si estaba infectada o no.
Estas observaciones del Relator especial de la ONU sobre tortura al examinar los expedientes del caso Assange, muestran hasta qué punto tiene poder el gobierno estadounidense sobre la administración sueca.
Un compañero de trabajo en un colegio público de Estocolmo me explicó que el magnicidio de Olof Palme fue un punto de inflexión en la historia sueca con un antes y un después. Antes de la muerte de Olof Palme, la sociedad sueca se sentía segura y era feliz, pero después del magnicidio todo fue distinto y la gente tenía miedo de hablar. Las investigaciones para averiguar a los responsables de tan horrendo crimen apuntaron a muchos sitios, pero ninguno a la embajada de Estados Unidos. El intento reciente de asesinar a Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia, es un indicio más de qué puede pasar si un político relevante se manifiesta contrario a la OTAN, una organización criminal con una larga historia de crímenes y masacres. Así se explica que Suecia, un país que llevaba más de 200 años sin intervenir en guerras, se haya apresurado a entrar en la OTAN gracias a una manipulación de los medios de información suecos, donde se ocultan las verdaderas razones del conflicto en Donbas y convirtiendo así a Estocolmo en un posible objetivo de ataque con armas nucleares.
Es muy llamativo que las revueltas, la criminalidad, los asesinatos, los atentados, etc. hayan aumentado de forma exacerbada en Suecia en los últmos años que contrasta con la paz que relativamente yo percibía con anterioridad. No puedo evitar ver todo este aumento reciente de la violencia como una especie de revolución de color donde se hace insostenible la paz si no se obedece ciegamente a los terroristas de la OTAN.
Con todo esto no quiero decir que Suecia sea el país más corrupto del mundo. Gracias a la admirable labor de la Socialdemocracia sueca que supo construir una sociedad más justa, Suecia es todavía un país admirable. Pero desde 2022 se están viendo deterioros preocupantes en los servicios sociales, especialmente en sectores tan importantes como la sanidad y la enseñanza. El caso de Julian Assange es un ejemplo que muestra el poder del imperio americano sobre la soberanía y seguridad de los países europeos.
Las palabras subrayadas son enlaces a fuentes de información.
Podemos definir desinformación como dar información intencionadamente manipulada al servicio de ciertos fines. Estos fines suelen obedecer a intereses políticos o de poder en general y en lo que a ciencia se refiere es innegable que saber es poder. En este ensayo pretendo mostrar que intereses puede haber en usar la desinformación en el ámbito científico.
Si hay algún sector de la ciencia que ha obtenido cantidades desorbitadas de presupuesto en las últimas décadas, este ha sido sin lugar a duda la neurociencia y así ha sido denunciado por doctores en neuroética y en diversos medios se denuncian los peligros de los avances científicos en este sector como por ejemplo DW. La razón de esta alarma sobre la desproporcionada inversión en tecnologías basadas en neurociencias es que su interés está centrado especialmente en usos militares y que su posible aplicación en la población civil supone un peligro para la sociedad que es evidente si tenemos en cuenta la enorme corrupción que asola Occidente.
Ante el peligro que supone la aplicación de tecnologías militares para el control de la población civil, es necesaria la desinformación para evitar posibles reacciones sociales. Así las cosas, surgen supuestos eruditos que pretenden “informar” sobre el estado actual de las neurociencias e influir en la opinión pública basando la fiabilidad de su información en criterios de autoridad sin tener una formación especifica en el terreno de la ciencia que están juzgando. Voy a poner como ejemplo al filósofo e ingeniero Dr. Ricardo Manzotti con un análisis que titula “El gran farol de la neurociencia” y que basándose en publicaciones antiguas y obsoletas del mundo académico pretende hacer creer que las enormes inversiones en investigación en neurociencias son inútiles, pero en el Departamento de Defensa americano no son tan ingenuos al invertir en investigación en neurociencias más que en investigación en el resto de todas las fuerzas armadas juntas, según desvelan los presupuestos del Departamento de Defensa para el año fiscal del 2011. Este filósofo pretende centrarse en la relación entre la materia y la consciencia como si fuese este el objetivo principal de las investigaciones. Centrarse en el concepto de “consciencia” es como centrarse en el concepto de “energía” la cual es difícil conceptuar con precisión y solo podemos describirla por sus manifestaciones de las que podemos hacer uso (calor, fuerza, etc.) y es precisamente el uso de la neurociencia lo que despierta interés en la agencia científica del Pentágono : DARPA. Pero este filósofo es además doctor ingeniero y para ilustrar lo que un ingeniero puede saber sobre neurociencias, voy a referir una anécdota que ocurrió hace casi 20 años cuando pregunté a un ingeniero, catedrático de una universidad española, si se podían leer los pensamientos por medio de las ondas cerebrales. Este catedrático parece ser que consultó a un médico y me respondió que era imposible. Años mas tarde se publicó en el mundo entero que se había conseguido telepatía artificial mediante tecnologías de Brain Computer Interface leyendo las ondas cerebrales. Todos los médicos a los que he preguntado sobre si es posible leer los pensamientos me responden que “no se sabe” y con esto muestran su falta de rigor y honestidad porque con esta respuesta se entiende que ellos saben todo lo que se sabe y lo que no conocen no existe. Obviamente los avances publicados en neurociencias no existen porque a los médicos formados en las universidades convencionales no los han puesto al día y especialmente en lo que se refiere a avances en tecnología militar. Pero, aunque no sepan, probablemente siempre van a encontrar una excusa para desvirtuar el contenido de la información si es que se les da una patada en las narices mostrándoles informaciones como esta. Siempre el criterio de autoridad es un arma para anular la capacidad propia de discernir y juzgar las fuentes. Aunque este criterio es un arma de doble filo. Un médico sabe más que tú en medicina, pero un médico no está en condiciones de cuestionar a doctores en neurociencias en publicaciones científicas.
Es llamativo que el Dr. Manzotti no mencione a importantes neurocientíficos responsables del desarrollo de esta rama de la ciencia como el Dr. Delgado, quien siendo un polémico catedrático de neurofisiología en la Universidad de Yale trabajó tanto en investigaciones pagadas por la CIA para la Oficina de Investigación Naval de USA como para el Opus Dei dirigiendo el centro Ramón y Cajal dependiente del CSIC.
En Suecia, en los colegios públicos está incluida la enseñanza sobre como entender las fuentes de información, esto ayuda a la sociedad a tener ciudadanos que no son tan fáciles de engañar mediante la manipulación informativa. Pero la tendencia en los medios de dar como referencia a “famosos” como fuente de credibilidad es un síntoma de manipulación informativa porque muchos de los “famosos” lo son por un apoyo de quienes tienen interés en mantener un poder corrupto y el interés del Opus Dei para manipular la información es conocido desde hace mucho tiempo. Por otra parte, es conocida la presión sobre periodistas que denuncian la corrupción.
Para comprender mejor el peligro real de los avances en neurociencias aplicados a la sociedad civil que en Occidente se pretende ocultar, solo basta leer el testimonio de una víctima sueca Magnus Olsson quien asesora en un programa de la televisión rusa (RT) en español:
Análisis muy recomendable sobre la situación actual en Europa, especialmente en la UE, donde se crea una situación de peligro extremo de guerra para defender los intereses de las oligarquías occidentales y no se tienen en cuenta los millones de vidas que ponen en riesgo estos intereses, como ocurrió en las dos guerras mundiales del siglo XX. Interesante la distinción que hacen en el análisis entre “disidencia controlada” y disidencia real. La disidencia controlada se caracteriza en Europa, porque critican a nivel mundial injusticias, pero ocultan información sobre el grave peligro que ciertos políticos de la Unión Europea están ocasionando con sus conductas belicistas. Los intentos insistentes de aumentar la escalada de la guerra en lugar de apostar por la paz desvelan con claridad quien es quien y que intereses promueven la guerra.
Un ejemplo de como miembros del Opus Dei se embolsan dinero público a costa de sacrificar vidas humanas. El descaro con el que el responsable de la tragedia del YAK-42, el opusino Federico Trillo, mintió para ocultar lo hechos, su impunidad y la impotencia de los familiares de las víctimas ante un personaje siniestro que utiliza el Estado como su propiedad, es una muestra del poder real que tiene el Opus Dei en España. La tragedia del YAK-42 demuestra que la división de poderes en España no existe. La razón es que tanto el poder ejecutivo, legislativo y judicial están infectados por socios del Opus Dei que usan el poder del Estado en beneficio propio en detrimento del interés general.
Familiares de las víctimas del Yak-42 piden la imputación de Trillo por homicidio (Pinchar enlace)
Documental que evidencia mediante la consulta de expertos las irregularidades que se observan en la tragedia del YAK-42:
Información sobre el dinero desaparecido por cada vuelo de transporte de tropas:
DINERO DESAPARECIDO EN LA TRAGEDIA DEL YAK-42
Preguntas que el gobierno del PP no respondió e intentó ocultar:
PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LA TRAGEDIA DEL YAK-42
A pesar de reconocer el Consejo de Estado la culpabilidad del Ministerio de Defensa en la tragedia del YAK-42, su máximo responsable, el opusino Federico Trillo, sigue con total impunidad sobre su responsabilidad de tantas muertes.
Sobre el opusino Federico Trillo se recomienda leer este breve curriculum:
FEDERICO TRILLO FIGUEROA : UN GENOVÉS DE MISA, PECADO DIARIO Y REPICANDO
Las palabras subrayadas son enlaces a fuentes de información. Pinchar los textos subrayados para acceder a los sitios web de referencia.